Atención Temprana: Por qué los primeros 1.000 días deciden el futuro auditivo de un niño

¿Sabías que los tres primeros años de vida son el periodo de mayor neurodesarrollo en el ser humano? Durante esta ventana crítica, cualquier estímulo que el cerebro no reciba —como los sonidos— puede dejar una huella permanente en el desarrollo del lenguaje.
 
En esta sesión de «Actualidad en Audiología», conversamos con Isabel Olleta Lascarro, logopeda y audióloga experta en Atención Temprana. Isabel nos explica por qué el enfoque actual ha dejado de centrarse solo en el niño para poner a la familia en el corazón del tratamiento.
 
¿Qué es la Atención Temprana (0-6 años)?
 
La atención temprana no es solo un conjunto de ejercicios; es una intervención multidisciplinar que abarca desde el diagnóstico hasta el seguimiento logopédico y audiológico. El objetivo es claro: que el niño desarrolle un lenguaje oral funcional y se integre plenamente en la sociedad.
 
La Familia: Los verdaderos protagonistas
 
Hace años, el logopeda trabajaba a puerta cerrada con el niño. Hoy, la evidencia científica nos dice que la familia debe estar dentro de la sesión.
Los profesionales no son los protagonistas; lo son los padres.
Ellos deben aprender estrategias para comunicarse con su hijo en el día a día.
Incluso antes de que el niño reciba sus audífonos o implantes, los padres ya pueden empezar a trabajar la comunicación.
 
La ventaja de un equipo unido: Logopedas y Audioprotesistas
 
Uno de los puntos clave que destaca Isabel Olleta es la necesidad de que estos profesionales trabajen bajo el mismo techo. Si una logopeda detecta que un niño ha dejado de discriminar un sonido (como la «s»), la intervención debe ser inmediata.
Tener al audioprotesista al lado permite revisar los filtros, los moldes o la programación del audífono en el acto, sin esperar semanas a una cita externa. Esta inmediatez evita que el niño pierda información valiosa para su cerebro.
 
Los hitos que no debemos pasar por alto
 
Para asegurar una integración total, Isabel propone unos objetivos temporales muy claros:
A los 3 años: El niño debe tener un lenguaje oral funcional que le permita comunicarse al empezar el colegio.
A los 6 años: Debe tener un buen lenguaje oral y acceso a la lectoescritura. Si un niño no diferencia bien los fonemas a esta edad, tendrá graves problemas de aprendizaje.
 
El reto del colegio: El ruido y el sistema FM
 
El paso al colegio es un momento crítico. El aula es, a menudo, una «jungla» de ruido donde los niños con hipoacusia sufren fatiga cognitiva. Por ello, el centro de atención temprana debe colaborar estrechamente con los profesores, formándoles en el uso de sistemas FM y en estrategias para que el alumno no se pierda en ambientes ruidosos.
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📺 ¡Descubre cómo potenciar el desarrollo de tu hijo!
¿Quieres saber qué es el lenguaje bimodal o cómo gestionar las expectativas tras un diagnóstico de hipoacusia? No te pierdas los consejos prácticos de Isabel Olleta para acompañar a las familias en este proceso.
 
Haz clic en el enlace para ver la entrevista completa y aprender más sobre el fascinante mundo de la atención temprana.
 
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